ABRAZAR EN PALABRAS, ABRAZAR EN SILENCIO

Algunos piensan que abrazar es tan sencillo como estrechar los brazos alrededor de otra persona, y permanecer, la gran mayoría de las veces, el menor tiempo posible. Ahora, hagamos un ejercicio.

Cierra los ojos y pregúntate:

¿Recuerdo el último abrazo que dí antes de la cuarentena? ¿A quién fue? ¿Tengo a esa persona cerca? ¿Cómo olía? ¿Cuál es la textura y temperatura de su piel? ¿Cuánto tiempo duró? ¿Lo disfruté?… ¿Recuerdas algunas de estas respuestas?

Cada día vemos en las redes sociales a personas posteando que lo que más extrañan en la cuarentena es abrazar. Todo animal, sin importar sus características o denominación, necesita del contacto físico para vincular. Pero más allá de eso, nosotros los humanos también lo hacemos para mostrar empatía, respeto y cariño.

¿Cuántas veces has sentido que las palabras se quedan cortas? ¿Cuántas veces has pensado que la única manera de decirle a alguien “te quiero” es a través de un abrazo? Un abrazo significa: estoy aquí, puedes contar conmigo, todo va a estar bien, perdóname, te extraño, estoy feliz por ti, felicidades, no te vayas, te voy a extrañar, me alegra verte de nuevo, te necesito…. Y millones de emociones más, que simplemente, son imposible de poner en palabras.

Entonces, ¿Cómo se abraza en la distancia? ¿Cómo se abraza en el silencio? Algunas personas abrazan regalando un mensaje por whatssap, otras enviando cartas. Algunas abrazan regalando flores, otras regalando lágrimas. Algunas abrazan preparando la comida, otras lavando los platos. Algunas abrazan dedicando canciones, otras dedicando poesía. Algunas abrazan con los ojos, otras con las manos. Algunas abrazan a otra persona, otras se abrazan a sí mismas.  Algunas no saben abrazar, otras no saben ser abrazadas.

Tal vez, cuando podamos abrazarnos de nuevo lo hagamos con consciencia; identifiquemos que queremos decir y que nos quiere decir el/la otr@ con su cuerpo. Tal vez respiremos aire limpio con olor a perfume, y sintamos la sincronía en los latidos del corazón. Tal vez, cuando podamos abrazarnos de nuevo lo hagamos desde el querer y no desde la obligación social.

Tal vez cuando puedas volver a abrazar seas capaz de contestar a las preguntas que te hiciste al principio. ¿No sería eso, en sí, una nueva forma de re-comenzar?

 

[Photo by Marco Bianchetti on Unsplash]

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