Si los padres/madres hubieran sido niñ@s

¿Cómo ayudar en el proceso de diferenciación padres e hij@? Este es uno de los grandes dilemas al momento de criar a un@ hij@.

 

“Si mi madre hubiera sido niña, conocería el placer de caminar descalza o de subir a un árbol, sabría cuan difícil es bañarse con sueño y como el peine lastima el cuero cabelludo, sabría cuán difícil es mantener el vestido limpio, cuán tentador es un pastel recién horneado y la tortura que representa esperar que las visitas lleguen para probarlo”. Dulce María Cardoso p.37

 

A los dos años los niñ@s comienzan a ser autónomos y a tomar pequeñas decisiones. Esta primera etapa es de contradicciones entre la independencia propia y la dependencia hacia sus cuidadores principales. En el proceso de separación de los padres comienzan a diferenciarse y a construir su propio YO, en este punto empiezan a aprender a hacer cosas por sí mismos.

Hay dos eventos importantes que preceden ese proceso de independencia: la marcha y el habla. Todo esto sucede básicamente a través de la observación, la repetición, el ensayo y error.

Aprender a hacer cualquier cosa, sencilla o difícil lleva tiempo. Todos pasamos por esa etapa en donde resulta difícil atarnos los zapatos, asearnos solos, realizar deberes de la escuela, elegir qué comer, entre otras. Todas esas habilidades nos van formando como individuo.

Aprender a hacerse una coleta lleva tiempo, hatarse los zapatos o elegir el estilo de vestimenta. Entonces, ¿Qué se puede hacer?

Si tu hij@ esta aprendiendo a adquirir alguna de las funciones motrices de independencia como las que mencionamos arriba, despiértale con tiempo (15-20 minutos antes), no calcules el tiempo ajustado que toma llegar al cole o a una fiesta; dale la oportunidad de que intente hacer algo por el/ella mismo y sea exitoso.

Los pequeños por fisionomía tienen las piernas mas cortas que los adultos, por lo cual caminan mas lento que los adultos; en un trayecto andando no le cojas en brazos por llegar pronto, sal de casa con 15 minutos de anticipación y deja que camine por sí mismo. 

Muchos padres dicen que los niñ@s no tienen poder de decisión y mucho menos de estilo de vestimenta, pero esto no es así; desde pequeños todos somos capaces de decidir, es lo que nos hace únicos y diferentes entre nosotros. Si no quieres que tu hij@ elija que ponerse para ir al cine o a casa de un amigo, dale al menos 2 o 3 opciones para que decidan. Igual a la hora de la comida o la cena; adquirir hábitos de alimentación en la niñez, sobretodo saludable es complicado.

Se trata de dar pequeñas opciones, en vez de obligarles, sentirán que se les toma en cuenta. Practicar la toma de decisiones desde pequeños es la mejor manera para fortalecer al YO y la independencia. En esos primeros años de vida comenzamos a ver cómo va tomando forma la voluntad propia que se diferencia de la voluntad de los otros.

Las opciones nos dan salidas a los eventos cotidianos. 

No existe nada negativo en ayudarles a hacer cosas mientras aprenden a hacerlos por ellos mismos, al contrario, se debe dar el ejemplo, recordemos que se aprende por imitación. El peligro está en una vez que se adquiere alguna capacidad, el padre o la madre continúe haciéndolo solo por ahorrar tiempo o hacerlo mejor.

Por ejemplo: Cuando los niñ@s aprenden a hablar, verbalizan sus deseos, ya queda en el pasado cuando mamá o papá les interpretaban el llanto, dejan de ser hablados para dar paso a manifestar su proceso de diferenciación padres e hij@.

Mientras más conectados estemos con nuestro niñ@ interior, mas espacio le daremos a nuestros hij@s para que realmente sean niñ@s.

 

Escrito por: Mariana Hellmund y Laura Acuña.

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