¿QUÉ HA PASADO EN EL LAZO SOCIAL?

       Responderé esta pregunta desde la perspectiva del sujeto y su singularidad al momento de relacionarse con los Otros. Con esto quiero decir que no podré abarcar todo aquello que implica lo colectivo y lo social desde un saber sociológico, o incluso filosófico, sino que me las arreglaré con el saber que me orienta para comprender estas cuestiones, el discurso Psicoanalítico.

       La pandemia ha producido estragos profundos a nivel social e individual. A nivel social, podríamos observar que las relaciones se han visto forzadas a migrar a lo virtual: nos hemos organizado de manera inmediata – respondiendo a una necesidad de no perder los lazos – ante el mandato universal actual del distanciamiento físico. Colectivamente guiados por los medios contemporáneos, hemos respondido con: “usemos los medios digitales para seguir relacionándonos”.   

La presencia y ausencia del cuerpo del Otro

       A simple vista, esta solución parecería inofensiva e incluso obvia, ya que esto nos permite continuar con nuestros quehaceres cotidianos, seguir trabajando, seguir produciendo, seguir relacionándonos y gestionando, en definitiva, nuestra existencia en este mundo. No obstante, a pesar de seguir funcionando, hay algo que falta, en lo que esa imagen plana del ordenador nos devuelve, y es que se ha perdido la multidimensionalidad del cuerpo del Otro y su presencia.

       Podríamos decir que es esa ausencia del cuerpo del Otro y lo que implica para el cuerpo de uno mismo sentir esa ausencia, lo que hace insuficiente los lazos virtuales. Todo lo que se pone en juego al momento de socializar físicamente, es decir, la mirada, la voz, lo que se dice, lo que se calla, lo que se actúa y lo que no… todos los matices comunicativos, verbales y no verbales, que hacen del encuentro de los cuerpos una experiencia holística, ahora están limitados. Por consiguiente, nuestros lazos sociales se ven afectados por esta privación.

El desencuentro hace síntoma 

       Sin embargo, no se trata de idealizar el encuentro de los cuerpos en la socialización física, pues es precisamente en la puesta en escena del intercambio de la palabra entre las personas donde ocurre el mayor desencuentro. Esto es así, porque la palabra misma es estructuralmente insuficiente para poder decir todo lo que pensamos o sentimos: hay algo que escapa de ser significado. Es ante este desencuentro, y lo que esto suscita en el sujeto: división, angustia, conflicto… cuando éste responde con un síntoma, como una metáfora dirigida al Otro. En definitivas, el síntoma devela el fracaso del lazo social.

¿Qué ha ocurrido en el lazo social en esta época de confinamiento?

         Considero que el lazo social actual puede estar viéndose afectado por la lógica del discurso imperante, el discurso del Amo, el cual oprime la subjetividad al intentar dar respuestas universales considerándonos a todos por igual, “lo que le sirve a uno les servirá a todos”. Este paradigma ofrece respuestas inmediatas que obturan el deseo de cada uno de los sujetos, inhabilitándolos a poder verse de frente con la angustia que éste: “no saber qué ocurre ni que ocurrirá” le confronta.

        Es el discurso psicoanalítico el reverso del discurso de la época, una disciplina que permite hacer un lazo social a partir del síntoma del sujeto, rescatando así lo más singular de cada persona, para que pueda tramitar por medio de la palabra lo que significa particularmente para él: la pandemia, el confinamiento, la ausencia del cuerpo del Otro, la soledad, sus síntomas, la relación con los otros, etc. Abrir un espacio al tiempo subjetivo de cada sujeto para que pueda inventarse soluciones que regulen el malestar, que le puede suponer esta nueva forma de vida social.

 

Escrito por: Patricia Obregón

Please follow and like us: