EL COVID-19 A TODOS NOS TOCA DE ALGUNA MANERA

COVID-19 es el código, que actualmente la humanidad entera está buscando descifrar. Es lo que nos llena día a día los timeline, los noticieros y por supuesto, gran parte de nuestro ser. Hoy, estamos confinados, en cuarentena, aislados pero más conectados que nunca. ¿Se han detenido a pensar el porqué de esto último?

El ser humano es un ser hablante, y por tanto tiene una necesidad inherente de buscar darle sentido a todo lo que ocurre en su vida y en el mundo, descifrar, entender, saber… ¿por qué? Porque el tener palabras para nombrar, explicar eso que sucede le calma. Aquí radica la angustia que todos sentimos ante este nuevo virus, esta nueva pandemia, llamada COVID-19 pero que poco más se sabe de él. Aún no se entiende cómo controlarlo, seguimos en vías de ello.

Pero es que estar en vías de ello desespera, angustia, necesitamos respuestas rápidas, inequívocas. Le demandamos a la ciencia que haga algo, pero la ciencia está también sin respuestas precisas sobre este tema, está en construyéndolas y eso es algo que en los tiempos contemporáneos no llevamos bien, estamos movidos por la inmediatez.

Sabemos poco del enemigo actual: COVID-19

¿Y qué pasa con esto? Que se nos devuelve lo vulnerables que somos ante ciertos enemigos que no logramos entender y sumémosle algo más a este actual, no lo podemos ver. Ante esto todos los seres humanos buscamos llenarnos de información, de alguna u otra manera, desde ver las noticias, redes sociales, escuchar a expertos, a videntes, leer teorías conspiratorias, premoniciones de hace siglos, etc.

Todos buscando lo mismo, calmar esa angustia real a través de explicaciones, sentidos, de los cuales podamos agarrarnos.

Paralelamente a esta búsqueda vamos sintiendo un sube y baja emocional, pasamos por la ira, la tristeza, llantos desconsolados, desesperación, momentos de calma, apatía y un montón de estados anímicos más. Por supuesto, estando encerrados no podemos huir de nosotros mismos así que nos toca ingeniárnosla para pasar cada día bien sea jugando, pintando, leyendo, hablando por videollamada, durmiendo, escribiendo y la actividad más demandada, ver y escuchar noticias por cualquier medio. Movimientos todos basados en lidiar consciente o inconscientemente con la angustia del momento que en su reducto máximo es el encuentro con la muerte.

Invenciones para atravesar este momento

¿Qué hacer? Es la pregunta que más se repite y a la que todos estamos buscando darle una respuesta, pero tal vez no sea tan sencilla de responder. Si bien todos estamos confinados por la misma causa, el COVID-19, a la cual también se le está buscando entender, cada uno está viviendo el momento con su particularidad. Algunos con temor por algún familiar que pueda o esté infectado, otros por la distancia que los divide de sus seres, otros estarán preocupados por haber perdido su trabajo o un ser querido, algunos por compartir el techo con personas con las que no quiere estar y otros por la soledad en la que se encuentran. Algunos no podrán ver la calle en días, a otros no les llegará la luz del sol y así un sinfín de singularidades.

Sin embargo, hay cosas que sí podemos modificar, como por ejemplo, controlar la sobreexposición a las noticias, mantener el contacto con otras personas, encontrar una rutina o darle un sentido a su día a día, básicamente que cada día tenga su propio tinte. 

El ocuparse de lo que está en sus manos y no de lo que dependa de algún otro, son puntos que sin duda alguna ayudan a devolver esa sensación de influencia, de decisión y a su vez de un sentido con el que poder hacer algo mientras otros están ocupándose de aquello que no podemos.

Y es así como nos va a tocar seguir escribiendo este capítulo de COVID-19, porque a todos nos toca atravesarlo, pero no a todos por igual; es un atravesamiento colectivo pero a su vez singular.

Escrito por: Daniela Alós

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